Hace algunos días se celebró el 39° Seminario País Federal, organizado por la Fundación Universitaria del Río de la Plata (FURP), uno de los programas de formación de liderazgo joven más reconocidos del país. Entre los 73 seleccionados de todo Argentina para integrar la cohorte 2025 se encuentra Marco Agustín Reynoso, profesor de Estudiantes Digitales, abogado y docente universitario de 29 años, oriundo de Jujuy.

El proceso de selección no fue sencillo. Tal como nos contó Marco Agustín, comenzó con un examen escrito de opción múltiple que combinó preguntas de política, historia, economía y cultura general, desde geopolítica internacional hasta literatura contemporánea, y continuó con una entrevista oral exigente, centrada en actualidad, liderazgo y pensamiento crítico. De más de 800 postulantes, solo 73 accedieron a formar parte del seminario.

Una experiencia intensa y transformadora

Durante una semana, los participantes atravesaron jornadas extensas, que comenzaban temprano y se extendían hasta la madrugada, con actividades académicas, institucionales y de intercambio. El programa incluyó encuentros con referentes del sector público y privado, visitas a organizaciones clave y espacios de diálogo que, para muchos jóvenes, parecen lejanos o inaccesibles.

Marco recuerda especialmente las reuniones en empresas como Mercado Libre y el diálogo directo con el expresidente Alberto Fernández, experiencias que invitan, inevitablemente, a repasar el propio camino recorrido.

El síndrome del impostor y la validación colectiva

—“Participar del Seminario es abrazarse al síndrome del impostor”, nos dijo—. Rodearse de jóvenes brillantes, con trayectorias extraordinarias y menos de treinta años, genera vértigo. Sin embargo, lejos de paralizar, esa sensación compartida terminó siendo un punto de encuentro: reconocerse en el otro, validarse mutuamente y entender que el mérito no siempre se vive con la misma claridad con la que se observa desde afuera.

Un recorrido marcado por la educación

En ese ejercicio de revisión personal, Marco Agustín conecta hitos que parecen dispersos pero forman una misma línea: haber sido buen alumno en la escuela secundaria, participar en las Olimpiadas de Filosofía, trabajar como ayudante de cátedra en la universidad, cursar posgrados en Argentina y en la Università di Bologna, coordinar espacios académicos y ejercer la profesión en el estudio jurídico que define como su “segunda casa”.

En ese recorrido también aparece su vínculo con Estudiantes Digitales, proyecto del que fue parte desde sus inicios y que hoy acompaña a más de 37.000 estudiantes varios países, con una propuesta educativa innovadora y federal.

El único recurso verdaderamente transformador

Le preguntamos qué aprendizaje se lleva de esta experiencia. Su respuesta no fue grandilocuente, pero sí profundamente clara.

Marco no cree haber “empezado desde la nada”. Reconoce que las carencias económicas existen, pero sostiene que las más graves son otras. En su historia estuvieron siempre presentes el acompañamiento familiar, los docentes que marcaron camino, los afectos, los amigos y la educación pública como piso común.

—“Nunca me faltó lo único que no se compra”— resume.

Al cerrar la conversación, la definición aparece sin rodeos:

El único recurso verdaderamente transformador de realidades es el cariño de los propios y la educación pública.

Desde Estudiantes Digitales celebramos este reconocimiento y el camino recorrido por Marco Agustín Reynoso, convencidos de que historias como la suya reflejan el impacto real de una educación comprometida, accesible y con vocación federal.